jueves 29 de mayo de 2008

Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal


Todos los fans de Indiana Jones estábamos esperando la aparición de esta nueva saga de aventuras. Debo decir que hay mucha acción, que la película es muy entretenida, a veces las escenas son trepidantes, pero que le falta algo. Es de suponer que cuando mitificas algo, luego siempre sepa a poco.
Lo que más me ha fastidiado es la aparición de los extraterrestres; vaya mezcla imposible entre rusos, dobles espías y explosiones nucleares de las que se sale ilesos. También debo añadir que un niño maleducado me estuvo fastidiando la película con una cháchara constante consentida por sus padres, lo que me impidió adentrarme de veras en la película.
Sigue habiendo ese toque de humor, pero no tanto (¿o es que ha pasado mucho tiempo y no recuerdo bien?) como en las anteriores. Tampoco se explota el hecho de que el protagonista sea ya un hombre maduro, y desde luego, si va a haber un nuevo Indiana -el supuesto hijo-, me parece patético que sea un chulo con chupa de cuero y peine en mano, nada más alejado del hombre culto y a la vez aventurero que nos conquistó.
Algunas escenas son demasiado exageradas, pero siempre lo han sido en estas películas no? Sin embargo el acercamiento a la época contemporánea desilusiona un poco, parece que le quita cierto romanticismo.
De todas formas me gustan estas películas y siempre recomendaré ir a verlas para lograr evadirse de la cruda realidad: Indiana Jones forma parte de nuestra niñez y siempre seremos benevolentes con él.

martes 20 de mayo de 2008

Concierto de Wim Mertens




Alicante, 17 de mayo de 2008, Palacio de Congresos del Colegio de Médicos.
Qué decir de este montruo de la música: todo un espectáculo. Debo confesar que no soy fan acérrima del músico belga; el minimalismo a veces me exaspera, y debo consumirlo en pequeñas dosis. Pero me rindo ante el directo de Mertens, que encandila al espectador desde el primer momento. Si bien es verdad que la primera parte del concierto resultó parecerse a un mismo tema, y vueltas sobre él -pero me gustó, queridos lectores-, y un previo calentamiento; la segunda nos ofreció la brillantez propia de los artistas que llevan años de experiencia, y que a pesar de ello, ofrecen su propuesta con solidez, firmeza y emoción. Debo destacar de este concierto la presencia de la violinista Gudrum Vercampt, qué puedo decir, excelente, entregada en todo momento. Las notas de su violín tomaban en multitud de ocasiones la voz cantante sobre el piano, y su sonido formaba buena combinación con la voz de Mertens, tan aflautada, misteriosa o incluso a veces de falsete.
La segunda parte fue desde luego maravillosa. Tras los pitidos de emoción y los aplausos y gestos de todo tipo que ambos concertistas miraban ciertamente asombrados (son sobrios tanto en el vestir como en las formas: esto por cierto se agradece), nos deleitaron con unas cuantas piezas de regalo: una improvisación del pianista y unos cuantos temas más, que enfervorizaron el ánimo del público.
En resumen, lamento que os lo hayáis perdido, sinceramente.

jueves 15 de mayo de 2008

Elegy


He encontrado de todo en lo que se refiere a críticas sobre esta película, pero en general predominan las negativas. Tengo que confesar que es mi primer acercamiento a la directora, tan alabada por casi todos, y después de esta película intentaré ver las anteriores casi con total seguridad. Pues bien, a pesar de tanta crítica, a mí la película me gustó. Incluso la interpretación de Penélope Cruz, que no es santo de mi devoción, es satisfactoria; aunque nada comparable al estupendo y omnipresente Ben Kingsley y a Dennis Hopper -ambos protagonizan las mejores escenas de la película-. Quizás sí es cierto que se abusa de los primeros planos un poco vacuos, pero como contraposición encontramos otras imágenes que nos devuelven a la película con rapidez -la pelota cayendo en la pista vacía es un ejemplo. A pesar de que el tema está bastante trillado -profesor brillante maduro conquista a alumna joven y bella-, se le da un nuevo giro a la cuestión, presentando la angustia que provoca el paso del tiempo, la reflexión sobre la belleza y la juventud, el miedo al establecimiento de un compromiso serio entre dos personas, y la muerte, que nos hace comprender la relatividad de las cosas.
El final se precipita demasiado, en comparación a la lentitud de toda la película, pero esto también da un vuelco al ritmo, quizás un toque demasiado dramático, que se resuelve rápido y deja un poco desconcertado al espectador. Me quedo con el conflicto del personaje por el paso del tiempo, por la negación a aceptar la madurez de una vez por todas: David Kepesh enseña a su alumna el cuarto oscuro que tiene en su casa, y le explica que sigue utilizando la fotografía analógica porque no entiende la digital, Consuela le contesta que sí la entiende, haciendo un símil con la situación del profesor, mientras él cierra la puerta y cambia el tema de conversación.
La elección de la música contribuye a reforzar en muchas ocasiones la tristeza y la soledad con unas piezas estupendas: Satie, Bach...
Finalmente, lectores, os recomiendo que vayáis a verla y me digáis vuestras opiniones.

martes 13 de mayo de 2008

Casual day



Año de producción: 2007. Dirección: Max Lemcke.
Ante todo tengo que empezar diciendo que no soy una experta en cine, no puedo hacer quinientas referencias cultas a directores o hablar de planos especiales ni nada por el estilo; tan solo doy mi opinión, tan válida como cualquier otra -digo yo.
Me acerqué a esta película por varias razones (hay veces que los criterios que uso son impensables y aleatorios): cine comedia, buen guión, película española, y además en la crítica que leí la acercaba a una película que me gustó, El método Grönholm, dirigida por Marcelo Piñeyro (¿Recordaré este nombre para el futuro?) adaptada de una obra de teatro.
Pero las cosas no fueron como esperaba. El diálogo del principio nada tiene que ver con el resto de la película, o quizás sí, el mostrar personajes poco centrados, guiados por instintos, a pesar de ser de buena familia. La película es una crítica a esos días de convivencia que se realizan en las empresas españolas (importado de EEUU) -¿por qué sólo se imitan las peores cosas de los demás?- para fortalecer la idea de trabajo en equipo, de grupo, con sus líderes y sus fracasados. Nos muestran las debilidades humanas, pero ni el guión es tan bueno como pensaba, ni la película consigue llevar un ritmo adecuado (tengo que confesar que en determinados momentos me aburrí sobremanera). Los diálogos sólo se ven en su máximo esplendor con Juan Diego -soberbio- y Luis Tosar -ya me gustó este actor desde La flaqueza del bolchevique-, y el resto de los personajes va navegando como puede hasta el final de la película, muchas veces demasiado desfigurados como para poder adentrarse en sus vidas y ahondar más en el tema que se plantea.

sábado 10 de mayo de 2008

"Egipto, Nubia y Oriente Medio"- Exposición


El jueves por la mañana desde luego fue muy cultural. Esta exposición, cuanto menos interesante, transmite en cierto modo la frialdad de la piedra en comparación con la implicación humana de la exposición de Díaz Burgos. Los aspectos más interesantes se centran en la planta baja, donde se encuentra todo lo referido a Egipto y sus rituales mortuorios, que siempre me cautivaron. Tratándose de este tema, la verdad es que todo siempre me sabe a poco, y sinceramente, me pareció más interesante la exposición que trajeron al Museo Arqueológico de Alicante (MARQ), en cuanto a contenido y cantidad de piezas. La parte superior de la exposición no presenta demasiado interés, sobre todo porque, lo que más me interesa de ella, esto es, las tablas con diferentes tipos de escritura, vienen sin ningún tipo de explicación. La mayoría de la exposición superior se centra en carteles explicativos por lo que termina una aburriéndose y recorriendo por su cuenta las vitrinas. ¿Vale la pena? Desde luego, pero recomendaría a los visitantes empezar la casa por el tejado, para dejarse fascinar por los misterios de Egipto como broche final. Un apunte: el pequeño cocodrilo momificado, que apenas llama la atención.

jueves 8 de mayo de 2008

Exposición Juan Manuel Díaz Burgos "Retratos".



Albacete. Centro cultural La Asunción.
Exposición de fotografías en blanco y negro, retratos de vidas comunes en lugares cotidianos y diferentes ámbitos. Los rostros, las miradas, las posturas son naturales, nada posadas, como si se les hubiera "robado" un momento de su alma. La mayoría de las expresiones serias, graves, muestran la realidad con cierta nostalgia, incluso a veces con resignación. Esta realidad, muchas veces dura y desgarrada, proporciona en determinados momentos instantes poéticos, diría, de gran belleza a pesar del realismo.
Las que más me han impactado: La colección de las gentes del campo; las que menos: la colección de la gente del circo -demasiado posadas, artificiales, desentonan con el resto de la exposición. Especialmente sensible en las fotografías a los mayores: de lo mejor de esta muestra de fotografías.
Una exposición que vale la pena visitar, de veras, el blanco y negro es blanco y negro, no nos hace falta el color, lo superfluo.

martes 6 de mayo de 2008

Mercado de Espejismos



Me acerqué a esta obra por varios motivos: el título, que con frecuencia me ha traido ciertos disgustos, el no haber leído nada de Felipe Benítez Reyes, y el "prestigioso" premio Nadal 2007. Tengo que confesar que aún no he terminado el libro, pero a estas alturas me siento capacitada para opinar sobre ciertos aspectos de la novela. El autor escribe estupendamente: el léxico es rico, las oraciones muy bien construidas y existe cierta frescura en las ideas, y sobre todo algo que me gusta y que se da con poca frecuencia en los escritores: el sentido del humor. Todo parece perfecto, pero llega un momento en que la supuesta parodia de las novelas de éxito sobre tema histórico se agota, se seca, hasta convertirse en mera repetición, en tramas que de tan rebuscadas pierden la esencia, incluso tratándose de una parodia. Existen personajes verdaderamente interesantes, como Lolo, el pobre que busca desesperadamente escribir una novela sobre temas imposibles, y que paradógicamente siempre encuentra a alguien que le ha "robado" la trama o el primo Walter, que se hace pasar por moribundo para exprimir a la familia.


El libro gira y gira y el desenlace se hace necesario ante tanta vuelta sobre lo mismo. Aún estoy a unas ochenta páginas del final, que estoy deseando que llegue. Quizás la próxima obra a la que me acerque de este autor sea de poesía, aunque no soy demasiado aficionada a ella: mis disculpas.

Realidad desenfocada